Casa Nido nació de un cambio vital: los hijos habían volado y la casa pasaba a ser un punto de encuentro. El objetivo era actualizarla sin perder su esencia, potenciando las piezas icónicas de diseño que ya formaban parte de su historia y tenían un gran valor sentimental.
La reforma fue un reto claro: reinventar el interiorismo sin borrar la identidad de la vivienda. Trabajamos un lenguaje más actual, fresco y dinámico, reduciendo ornamentos y apostando por un minimalismo cálido que permitiera que cada pieza de diseño respirara y tuviera protagonismo.

